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Los procesos cognitivos y la inteligencia artificial

Por

Stephanie Ottati

La inteligencia artificial es una tecnología en constante evolución que está transformando muchos aspectos de nuestras vidas. Desde la atención médica hasta la educación, la IA se está utilizando para crear sistemas más eficientes, intuitivos y personalizados. Sin embargo, para aprovechar al máximo su potencial, es esencial explorar y hacer consciencia de nuestros procesos cognitivos que buscan ser simulados en la inteligencia artificial.

La comprensión de estos procesos esenciales es clave para sacar el máximo provecho de la IA y esto nos está llevando a valorar más lo humano, explotar nuestras fortalezas y hacer contrapeso en nuestras sombras… por lo que el autoconocimiento es lo que pueda hacer fuerza para potenciar el cambio.

Los procesos cognitivos son aquellos que nos permiten recibir, procesar y utilizar información de nuestro entorno para interactuar con él de manera efectiva con los poderes de SER un humano común. Dentro de estos procesos, quiero hacer foco en la percepción, la atención, la memoria, el pensamiento y el lenguaje, y están involucrados en prácticamente todas las actividades que realizamos a diario. La IA busca simular parte de estos procesos y para aprovechar al máximo su potencial, es esencial conocer nuestras fortalezas y debilidades cognitivas. Solo así podremos utilizar estas herramientas tecnológicas con un enfoque centrado en potenciarnos como seres humanos y mejorar nuestra calidad de vida.

Las organizaciones son un claro ejemplo de cómo los seres humanos interactuamos entre nosotros para lograr objetivos comunes. En este contexto, la IA no puede ser vista como un sustituto de los seres humanos en las organizaciones, sino como una herramienta complementaria que nos ayuda a ser más eficaces en nuestras tareas, por el contrario debe ser vista como una herramienta más para mejorar la productividad, eficiencia y competitividad.

La IA puede ayudarnos a detectar patrones, hacer predicciones y automatizar tareas repetitivas, lo que nos permite enfocarnos en tareas más complejas que requieren habilidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad y la empatía. Además, la IA puede ayudar a mitigar los prejuicios y sesgos humanos en la toma de decisiones, lo que lleva a resultados más justos y equitativos.

Todo suena muy bonito… ¿dónde están los cuellos de botella? ¿Cuál es el propósito claro de Rizoma? Potenciar la ejecución estratégica humana, nada de esto es posible en donde no se hablan y comunican las creencias y valores, ni donde no hay ambientes aptos para aprender, equivocarnos y cambiar rápidamente.

Debemos atender a los planteamientos éticos y responsables en el uso de la IA para los humanos y su exploración en las organizaciones. Es importante considerar los posibles impactos negativos en los colaboradores y en la sociedad en general, asegurando que el uso de la IA esté estratégicamente alineado.



¡VAMOS, no es nuevo hablar de automatización en este contexto!

En conclusión, parece que estamos llegando a la era de los supersónicos potenciados, pero sin el autoconocimiento de nuestro valor humano, como es el procesamiento cognitivo de nuestro mundo exterior, el valor de los pactos culturales, las exploración de nuestras creencias, el pensamiento crítico para abordar los cambios, la transparencia y la responsabilidad… no podemos ver la IA como una herramienta, hasta que no entendamos nuestro valores como SERES que somos, nuestro entendimiento en el poder de lo que HACEMOS y aportamos en todos nuestros contextos, entonces no podremos ser consciente de las herramientas que TENEMOS en nuestro poder y eso puede generar miedo.

Tienes la capacidad de generar un espacio de exploración con la IA ¿probamos juntos?

Compartimos más novedades y las últimas tendencias de temas desafiantes para tu gestión.

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Si no puedes con la curiosidad